Historia de la finca

La historia se remonta en el año 1937, cuando mi abuelo Primo Coghi Ferrari, inició su intensa lucha.

Primeramente alquiló una parte de esta finca, al año siguiente la compró y tomó en arriendo la finca vecina. Pero para ese entonces habían problemas como el de la malaria, los terrenos sólo se podían cultivar en algunas partes ya que estaban llenos de pantanos, hormigueros de “zompopas” y taltuzas, por lo que para cultivar  tuvo que iniciar a drenar el terreno haciendo canales y drenajes con piedra de origen volcánico que se encuentra en esta zona, los hormigueros hubo que eliminarlos sacándolos por completo, algunas veces con profundidades hasta de dos metros ( todo esto tenía que hacerse a mano porque en ese momento aquí no había maquinaria), a las taltuzas había que ponerles trampas para poder controlarlas pues se comían las raíces de los cultivos.


Vino el tiempo de la segunda guerra mundial, por lo que eran tiempos difíciles, especialmente para los emigrantes. En ese momento la finca producía yuca y había que llevarla al mercado para su venta, lo que se hacía por medio mulas que con el tiempo contaba mi padre eran aproximadamente unas treinta. Todas las tardes salían con el cargamento hacia el pueblo de Paraíso, a unos siete kilómetros de la finca, allí  mi abuelo tenía unas bodegas donde recibía la mercadería y luego con el camión seguía hasta  Cartago y San José.

Mi abuelo siendo hijo de extranjeros, se le presentaron un sin número de dificultades, y uno de estos era que no le querían vender el combustible para su camión entonces la producción de la finca la tuvo que vender a un comerciante. Como ya no era rentable por esas condiciones cultivó frijoles, y desafortunadamente en la época de la lluvia la cosecha se perdía. Entonces trató con el tabaco, y nuevamente se perdió todo el cultivo por una plaga de gusanos. De nuevo había que ver que se podía sembrar  pues de alguna manera debía salir adelante ya que tenía que velar por su familia que por cierto era numerosa, siete hijos, Oscar, Mario, Alfonso, Juan, Héctor, Livia y mi padre Carlos.

Como la finca que alquilaba tenía también un trapiche abandonado, lo reparó y comenzó así a moler su propia caña que convertía en dulce o panela. Sin embargo, aún tenía el problema para transportar el dulce a Cartago, entonces con lo poco que tenía compró carretas y bueyes, pero una vez en el mercado, el otro inconveniente era la venta, pues cuando llegaba con el dulce los comerciantes se ponían de acuerdo y el precio que le pagaban era tan bajo que no se podía trabajar, pues era tal el problema que de un modo u otro compró un pequeño negocio en el mismo mercado para vender directamente al público, y en ese momento la historia cambió.
El negocio comenzó a crecer por lo que hubo que comprar un tractor que fue el primero de la provincia y uno de los primeros en Costa Rica.

Con el tractor ya se podía transportar la mercadería, pero, en invierno los caminos eran tremendamente malos y el vehículo no podía salir, pues también mi abuelo y sus peones hicieron unos dos kilómetros de camino acarreando todo el material por medio de carretas con bueyes y mulas hasta el pie de la cuesta, llamada Cuesta de lo Madríz ya que de allí en adelante ya estaba lastrado.

A pesar de tantas dificultades mi abuelo en los años cincuenta finalmente logró consolidar una finca de 150 Hectáreas llamada Agraria Cañera Ajenjal S.A, ésta junto con otras fincas compradas en otras zonas que también fueron cultivadas de caña de azúcar.

Durante el proceso de fabricación de este dulce queda un subproducto llamado cachaza el que se usaba como fertilizante en la caña, esto se hizo así hasta que un hermano de mi padre inició a criar cerdos con una dieta a base de cachaza, luego mi padre decidió comprarle la porqueriza que tenía unos 50 animales e inició así la crianza de cerdos con concentrados y usando la cachaza como complemento. Esto se siguió haciendo hasta el momento de la muerte de mi abuelo, pues mis parientes, herederos de la finca, decidieron cerrar el trapiche y dividir los terrenos.


Dada las circunstancias en esa época mi padre Coghi Carlos y yo Coghi Giancarlo contando con una población de 1700 cerdos y 20 hectáreas de terreno hemos decidido seguir adelante, innovando tanto en los sistemas de producción agrícola como de producción porcina y gracias a estos cambios hoy albergamos 4000 cerdos en armonía con el ambiente.

En honor al Municipio de Magnacavallo de la provincia de Mantova, Italia y al cantón de Paraíso, Costa Rica, lugares de origen de donde viene nuestra familia, dedicamos todo nuestro esfuerzo y pasión por esta tierra.

Coghi Giancarlo

Cartago, Ajenjal - Costa Rica

GPS : N  9°50´21.455"  W 83°48´49.561"

Waze: Agroturismo Finca Sermide

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